Autonomía

Con la expulsión del Hombre del Edén, perdimos la inmortalidad junto con otros privilegios, mientras que simultáneamente adquirimos la certeza de un riesgo: el riesgo de la Autonomía. Significaba un riesgo en términos de que desde ese mismo instante, el hombre se encontró ante el hecho de tener que tomar decisiones, en un mundo que nunca antes había imaginado. Al haber recibido el libre albedrío, surgió la posibilidad de errar. Sin embargo, la mayor amenaza revelada, fue la opción de pecar.

Esta nueva condición – convertidos en humanos, de carne y hueso y por tanto mortales -, nos enfrentaba a un nuevo estado caracterizado por el temor a un futuro incierto. Irónicamente, conllevando a la vez, la seguridad de nuestra propia e inevitable muerte. Por lo tanto, la Autonomía significó a la vez, la difícil tarea de sobrellevar esta carga, junto con el nuevo sentido de responsabilidad por las consecuencias de nuestros actos.

La Autonomía también se refiere a todo tipo de poder e instituciones de gobierno, políticas, religiosas, sociales y económicas, así como a figuras de liderazgo a nivel emocional, afectivo y psicológico, los cuales han “asistido” al hombre y a la mujer en la superación de sus miedos más profundos, a lo largo de los últimos 5.ooo años.

Los sistemas de poder religioso, político y económico, han estado históricamente intentando convencernos – debemos aceptarlo, con un alto grado de éxito – que ellos eran capaces de devolvernos, o al menos acercarnos, otra vez al Edén. Sin embargo, ya hemos llegado al límite de la decepción.

El Liberalismo económico junto con el Capitalismo, adoptaron el modelo biológico de la “selección natural” para la Sociedad misma, rechazando toda responsabilidad sobre ningún tipo de compromiso hacia ella. Quizá esa sea la razón de que la Caridad sea la única y existosa forma de “hermandad”, es optativa. En este modelo, sólo los más fuertes sobreviven y, desde luego, estás dentro de los elegidos.

El Socialismo y el Comunismo estaban basados en un modelo paternalista con un Estado sobredimensionado, que cuidaba y vigilaba a cada ciudadano bajo su jurisdicción, determinando un control asfixiante. Fue eficaz mientras debió gestionar la pobreza, pero no logró ir más allá, en la generación de riqueza y su distribución entre el pueblo.

Desde esta perspectiva, la Historia de la humanidad será la de su Autonomía.

El descubrimiento de esta época es que el proceso puede ahora producirse en el sentido inverso: no será hasta que los individuos de la Sociedad obtengan plena autonomía, que la Sociedad en su totalidad consiga la suya.

Por ello, ¿cuáles son nuestras opciones? ¿Seremos capaces de imaginar nuevas formas de organización social? ¿En qué estarán basadas? ¿Podremos arreglarnos sin la existencia de autoridades formales? ¿Podremos finalmente evolucionar hacia una democracia directa y absoluta, en la cual cada decisión resulte de una votación popular, y que por tanto, los representantes terminen siendo evidentemente superfluos?

¿Podría la tecnología echarnos una mano con esto?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: